Donde el Atlántico se une al Mediterráneo, Tánger ha sido siempre el punto de encuentro de mundos de Marruecos — un puerto aireado y cosmopolita que atrajo a escritores y artistas durante décadas. Hoy, su kasbah encalada, sus plazas animadas y sus vistas al mar la convierten en una de las puertas de entrada más gratificantes del país.
Tánger es la puerta norte de Marruecos, accesible en tren de alta velocidad Al Boraq desde Casablanca/Rabat o en un ferry de una hora desde Tarifa, España. Explora la kasbah y la medina, relájate en el Zoco Grande y el Zoco Chico, y acércate al cabo Espartel y las Cuevas de Hércules, donde se unen dos mares.
Cómo llegar y moverse
Tánger es una de las ciudades más fáciles de alcanzar en Marruecos:
- Tren de alta velocidad — la línea Al Boraq une Tánger con Rabat y Casablanca en unas dos horas
- Ferry — los barcos rápidos desde Tarifa (España) cruzan el estrecho en una hora aproximadamente
- Avión — el aeropuerto Ibn Battouta está justo a las afueras
- A pie — la kasbah y la medina son compactas y se descubren mejor caminando
Qué hacer
- La kasbah — sube por las callejuelas de la antigua ciudadela hasta el Museo de la Kasbah y los miradores sobre el estrecho de Gibraltar; en un día claro se ve España.
- La medina, el Zoco Grande y el Zoco Chico — pasea por los callejones encalados hasta las dos plazas famosas, rodeadas de cafés históricos.
- Cabo Espartel y Cuevas de Hércules — una corta escapada al oeste hasta el espectacular cabo donde se unen el Atlántico y el Mediterráneo, y la cueva marina con su abertura en forma de África.
- Café Hafa — toma un té con menta en las terrazas sobre el agua, una institución tangerina desde hace generaciones.
- La corniche y la playa — pasea por el paseo marítimo y la playa urbana a lo largo de la bahía.
Cuándo ir
La primavera y el otoño son ideales — cálidos, despejados y aireados. El verano es el más animado, con un paseo marítimo bullicioso, mientras que los inviernos se mantienen suaves gracias al mar por ambos lados.