Casablanca es la capital económica de Marruecos y su principal puerta de entrada aérea — más centro de negocios que imán turístico. La mayoría de viajeros solo pasa por ella, pero la ciudad tiene un lugar imprescindible y una conexión ferroviaria fluida que la convierten en un cómodo punto de inicio o fin de viaje.
Dedica un día, centrado en la mezquita Hassan II (una de las pocas en las que se puede entrar). El tren del aeropuerto conecta directo con el centro y luego con Rabat y Marrakech, así que es el sitio ideal para empezar o terminar tu viaje.
Lo imprescindible
La mezquita Hassan II es de las mayores del mundo, construida en parte sobre el Atlántico, con un alminar de 210 metros. Es también una de las únicas mezquitas de Marruecos abiertas a no musulmanes, en visitas guiadas varias veces al día (salvo el viernes por la mañana). La artesanía — mármol, zellige, cedro tallado, techo retráctil — es asombrosa. Reserva la visita de la mañana y llega pronto.
Otras cosas que hacer
- Corniche y Ain Diab — el paseo marítimo, los clubes de playa y los cafés al atardecer.
- Barrio Habous (medina nueva) — una elegante medina del siglo XX, buena para artesanía y compras tranquilas.
- Centro Art Déco — Casablanca tiene un rico patrimonio mauresco/Art Déco en torno a la plaza Mohammed V.
- Rick’s Café — una fiel recreación inspirada en la película; turístico pero divertido para cenar.
Dónde dormir
Para una noche, aloja cerca del centro (próximo a las estaciones y la mezquita) o, si tienes un vuelo temprano, cerca del aeropuerto Mohammed V. Los hoteles de Casablanca son modernos y orientados a los negocios.
Llegar y continuar
El tren del aeropuerto Mohammed V llega a la estación Casa-Voyageurs, donde enlazas con Rabat (~1 h), Marrakech (~2 h 30–3 h) y Fez/Tánger. Es el inicio de viaje más simple y barato — sin necesidad de reservar traslado. Más detalles en nuestra guía cómo moverse por Marruecos.